La tecnología ha producido mejoras en muchos productos que usamos en el hogar. Uno de ellos ha sido el televisor. Pasando de modelos con una imagen bastante pobre y que pesaban demasiado a modelos ultrafinos que pueden ofrecer una calidad de imagen muchísimo mejor. Aparatos que hoy en día, además, cuentan con muchas otras tecnologías para ofrecer un desempeño impecable.
Hoy en día hablamos de televisores LCD, LED u OLED de forma habitual. Sin embargo, es importante conocer la diferencia entre estas tecnologías antes de comprar o actualizar este aparato.
Además, tenemos que conocer la configuración óptima, para calibrar la imagen y ajustarla al entorno en donde vamos a disfrutar de una buena película o serie.
En este artículo te contamos qué tipos de televisores hay, que paneles existen y cuál es la mejor manera de calibrarlos.
¿Qué tipos de televisores hay?
Los televisores se dividen en categorías en función de la tecnología que los hace funcionar. Las principales son:
Televisores CRT
Son los clásicos de toda la vida y que funcionan gracias a un tubo de rayos catódicos dispuesto en su interior y ubicado detrás de la pantalla. Hoy en día prácticamente no se venden en tiendas y pueden quedar algunos modelos en casas de personas que no han querido pasarse a sistemas más modernos.
Una de las características de estos televisores era su gran tamaño y peso. Algo evidente, considerando que su imagen dependía de componentes nada livianos y que hacían bastante incómodo el traslado del aparato de un sitio a otro.
Lo mencionamos en este resumen únicamente para hacer contraste con el salto tecnológico siguiente.
Televisores LCD
Estos televisores tienen un panel con varias capas superpuestas y en las cuales se incluye cristal líquido. Luego, mediante una combinación de voltaje eléctrico y movimiento de los cristales se obtiene los distintos colores que puede reproducir el panel.
Este sistema no tiene luz propia, por lo que se incluye una luz de fondo que luego es proyectada hacia el resto de las componentes que finalmente reproducen la imagen en pantalla.
Dependiendo de donde se ubique la fuente de luz en un televisor LCD podemos hablar de reflectivo, transmisivo o transreflectivo. Cada categoría ajustará la imagen según qué condiciones de luz ambiental tengamos en una habitación o estancia.
El desarrollo de esta tecnología fue revolucionario y permitió fabricar televisores muchísimo más livianos y con pantallas más finas. Dejando atrás los viejos y pesados televisores con tubos.
Televisores de plasma
Fueron uno de los competidores de los televisores con pantalla LCD. Sin embargo, se quedaron en el camino al ser más caros de fabricar y por consumir mucha más energía.
La configuración de un televisor LCD incluye paneles de cristal separados por pequeños espacios rellenos de un gas noble que se convierte en plasma cuando se le aplica electricidad. De esta forma, comienzan a emitir luz que luego, en contacto con píxeles, producen los colores que conforman la imagen final.
Su imagen es bastante buena y ofrecen unos negros muy profundos. Sin embargo, su construcción no es amigable con el medioambiente. Motivo principal por los que se han dejado de fabricar, siendo reemplazados por los televisores LCD.
Televisores LED
Estos son la evolución de los LCD. Sin embargo, la gran diferencia con respecto a ellos es que los televisores LED incorporan diodos emisores de luz a diferencia de los LCD que tiene una lámpara o fuente única de luz.
Esto permite la fabricación de pantallas más finas, con buen brillo y gran capacidad de colores. Pero, lo mejor de todo, con menor consumo energético.
Televisores OLED
Los televisores OLED no usan una lámpara de luz ni luces LED. Utilizan unos diodos orgánicos que emiten luz y que permiten reducir aún más el consumo energético del aparato. La capa electroluminiscente se considera un gran avance en la fabricación de estos aparatos porque permite hacer aún más liviana y fina la estructura del producto.
Por lo demás, ofrecen una gama de colores muy amplia con unos negros puros. Lo que mejora bastante la imagen respecto a televisores con otras tecnologías incorporadas. Eso sí, suelen ser más caros que el resto de los televisores.
¿Cómo ajustar la luz en televisores LCD, LED y OLED?
Una vez que conocemos las tecnologías asociadas a cada tipo de televisor, toca revisar la forma en que podemos configurar el brillo y otros aspectos de la imagen. Algo esencial para aprovechar al máximo las capacidades de nuestro aparato.
Diferencia entre luz de fondo y brillo
En muchos televisores OLED, LED o LCD podemos constatar la existencia de un ajuste para brillo y otro con nombre OLED Light u otra referencia a la luz de fondo de la pantalla. En algunos casos puede aparecer un apartado de Retroiluminación.
Esto puede confundir a las personas que piensan que el brillo de la pantalla es lo mismo que el brillo del OLED o el valor de la retroiluminación. Cuando, en realidad, son cosas muy distintas.
Como hemos visto en los tipos de televisor, las tecnologías LCD, LED y OLED trabajan con una luz de fondo que, en algunos casos, puede ser ofrecida por una lámpara, diodos de luz o diodos orgánicos.
Luego, como valor aparte, tenemos el brillo asociado a la imagen que se reproduce en el televisor cuando la combinación de luz de fondo con el resto de los mecanismos del aparato nos muestra la película, serie o programa de televisión.
¿Cómo ajustar la luz de fondo de un televisor?
Si en un televisor OLED vemos un apartado que dice OLED Light o Retroiluminación, eso quiere decir que podemos ajustar la cantidad de luz que emiten los diodos que conforman la pantalla. Es decir, la luz de fondo.
Posteriormente, podemos ajustar el brillo a la imagen final que aparece en la pantalla del televisor.
Entonces, para configurar correctamente la luz de la pantalla de un televisor tenemos que considerar el concepto de brillo y el de retroiluminación o luz de fondo. Ajustándolos de forma complementaria para obtener una imagen óptima y acorde con la cantidad de luz que tenemos en la habitación o estancia en donde tenemos el televisor.
Estos valores suelen variar según el gusto de las personas y están sujetos las condiciones de iluminación del entorno.
No será lo mismo ver una película por la tarde, mientras entra mucha luz por las ventanas, que ver una película de noche, cuando la cantidad de luz de la habitación o estancia es mínima.
Lo lógico es que cuando hay mucha luz tengamos que aumentar el brillo y la luz de fondo para obtener una imagen más intensa. Lo mismo que solemos hacer con la pantalla del móvil cuando estamos en sitios con mucha luz.
Al contrario, si tenemos poca luz, podemos reducir los niveles de brillo y retroiluminación para ver la imagen correctamente y sin necesidad de forzar la vista.
Otras configuraciones importantes
Cuando ya conocemos la diferencia entre brillo y luz de fondo, toca modificar el resto de los parámetros de la imagen. Aquí se incluye el contraste, calidez de la imagen y saturación de los colores. Dependiendo del televisor también nos puede aparecer una opción para ajustar la textura o nitidez de la imagen.
En muchos casos, los televisores suelen incluir un modo de calibración automática. Este puede ser bastante útil si tenemos el televisor en un sitio específico, con una cantidad de luz ambiental que encaja bastante bien con este sistema de ajuste.
Si la calibración automática no nos deja satisfechos, siempre podemos echar mano de los ajustes de forma manual.
Foto de Glenn Carstens-Peters en Unsplash


