es una compañía rusa especializada en seguridad informática. Fue fundada en 1997 y desde su creación se ha dedicado a ofrecer soluciones a los dilemas que plantean las nuevas tecnologías, especialmente los referidos a las contraseñas, protección de datos y ahora último, el uso de información biométrica.
La compañía ha llevado a cabo diferentes estudios relacionados con la seguridad de los datos biométricos y ha confirmado que, lamentablemente, no existe un total control sobre ellos. Esto produce un problema bastante serio, ya que la información biométrica es única y si es filtrada o robada, ya no se puede recuperar o modificar.
Para resolver este dilema biométrico, Kaspersky ha desarrollado un anillo con un patrón de huellas dactilares artificiales, que permiten la autenticación de una persona y que además puede ser modificado, en caso de que exista robo de identidad.
Una joya y dispositivo tecnológico a la vez
Kaspersky se ha unido al diseñador de accesorios 3D Benjamín Waye y la agencia Archetype, para crear un anillo que permitirá desbloquear teléfonos y cualquier otro dispositivo con lector de huella dactilar.
La clave está en una piedra biométrica moldeada con una base de caucho que es atravesada por miles de fibras metálicas diminutas y dispuestas con un patrón al azar y único que, en caso de robo, puede reemplazarse sin problemas.
Otro dato importante es que los datos de la huella digital están combinados con parte de nuestra huella dactilar real y esa información no se almacena en ningún lugar. Solo en el anillo y de forma física, usando el patrón impreso en el.
De todas formas, Marco Preuss, representante de Kaspersky aclara que esta es una de tantas soluciones al problema de la filtración de datos biométricos. Y si bien no existe una solución mágica, la compañía está en una constante búsqueda por mejorar y optimizar aún más la seguridad de los datos personales.
La solución definitiva, según Preuss, sería la implementación de normas y tecnologías que garanticen la privacidad de los datos de cada persona. Algo que, por supuesto, aún está pendiente a nivel social.
Los propios estudios llevados a cabo por la compañía Kaspersky demuestran que en el tercer trimestre del 2019, cerca de un 39% de ordenadores se han enfrentado a algún tipo de amenaza relacionada con el robo de datos personales. Lo que refuerza la idea de que este es un tema que requiere más y mejores soluciones.

