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Guía para comprar tarjetas gráficas baratas y ajustadas a nuestras necesidades

En los últimos años, las tarjetas gráficas se han vuelto cada vez más populares, porque ofrecen mejoras en el hardware de un ordenador que permiten exprimir su rendimiento, especialmente en juegos. Aun así, las tarjetas gráficas no solo sirven para jugar. Éstas son, además, la piedra angular de diseñadores o editores de vídeo que requieren un alto rendimiento en sus ordenadores.

Hay tarjetas gráficas caras, pensadas para un máximo rendimiento, pero también las hay más baratas, ideales para no profesionales que buscan dar un discreto empujón de potencia en sus ordenadores.

A continuación, compartimos algunos consejos esenciales a la hora de elegir una tarjeta gráfica barata.

Atención con el sistema de refrigeración

La primera gran diferencia que podemos ver en las tarjetas gráficas baratas es su diseño. A diferencia de las caras, suelen tener un sistema de refrigeración simple y no muy potente, compuesto por un ventilador que, habitualmente, hace mucho más ruido que el de una versión premium.

En consecuencia, si no tenemos el ordenador tan cerca y no necesitamos un rendimiento exagerado para jugar o trabajar con algunos programas específicos, podemos tirar sin problema de una Sapphire Pulse Radeon RX 550 con un precio que ronda los 89 euros o la Gigabyte GeForce GT 730, con un precio que ronda los 76 euros.

Atención con la memoria RAM

Antes de comprar una tarjeta gráfica barata debemos identificar la capacidad de RAM integrada en ella. Así, por ejemplo, para labores puntuales como jugar o trabajar con gráficos, podemos decantarnos por aquellas que tengan 2 o 4 GB.

Si vamos a usar la tarjeta gráfica para correr juegos en 2K o 4K, debemos decantarnos por una de 8 GB. También es importante prestar atención a las siglas GDDR, que son las que indican la tasa de transferencia o velocidad de procesamiento. En el grupo de tarjetas gráficas baratas podemos encontrar GDDR3 o GDDR5, siendo estas últimas la más rápidas.

Por ejemplo, para un uso puntual de las gráficas en juegos esporádicos se puede usar la ASUS Radeon RX 580 de 4G, GDDR5, con un precio que ronda los 170 euros. Para rendimiento aún más discreto se puede optar por la MSI GeForce GT710 de 2G, GDRR3, por un precio que ronda los 60 euros.

La clave en estos casos, será definir el uso que daremos a la tarjeta gráfica barata, para así, poniendo atención al diseño y la tasa de transferencia, definir la más adecuada para nuestras tareas.

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