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Qué es la tecnología 0G y por qué es un buen complemento para la famosa y moderna red 5G

Generación 0G - Celside Magazine

El año 2020 fue el año de la revolución 5G, un tipo de frecuencia que permite más rapidez en las conexiones móviles. Algo que mejora la forma en que nos comunicamos y potencia el internet de las cosas. Es decir, todo el abanico de posibilidades que existen al emparejar muchos dispositivos electrónicos entre sí. Aquí, también, entra el sueño domótico, con un hogar completamente conectado y automatizado.

Sin embargo, y aunque en estos momentos el estándar 5G parece ser el único protagonista, hay otro tipo de red que parece indispensable, la 0G. Este último es el estándar más antiguo que existe y refiere a la Generación 0 de dispositivos conectados. Aquella generación primigenia en donde las personas se conectaban mediante radioteléfonos y los móviles aún no existían.

A continuación te contamos qué es la tecnología 0G y por qué será tan importante en el futuro.

Historia de las frecuencias: del 0G al 5G

Antes de profundizar en los beneficios del sistema 0G es importante hacer un breve repaso de los períodos que ha atravesado la tecnología móvil.

Todo comenzó con una red extremadamente básica y dispositivos igualmente básicos. En ese entonces, los radioteléfonos podían conectarse a una red fija, permitiendo la comunicación entre personas. Sin embargo, los dispositivos pesaban varios kilos. Por lo mismo, el uso de esta tecnología estaba reservado para usos específicos y vitales. Esta era se conoce como 0G, por ser la etapa previa a la aparición de la telefonía móvil.

Luego vino la generación 1G que se desarrolló durante los años 80. Época marcada por la aparición del primer teléfono móvil, el Motorola DynaTac 8000X. Un dispositivo que pesaba 1 kilo y cuya batería duraba 1 hora. Aquí aparecen fabricantes como Ericsson y la división Bell Labs de At&T, que compiten y desarrollan aún más este tipo de tecnología

Casi diez años más tarde llega el 2G, que permite la digitalización de las comunicaciones. Se mejora la calidad de voz en las llamadas y es posible simplificar y reducir el tamaño de los dispositivos. Aquí aparece el estándar GSM, que es el que agrupa la mayoría de mejoras en las comunicaciones. También aparecen los protocolos EDGE y GPRS.

En el 2001 aparece el 3G, que además de integrar las mejoras de la 2G, ofrece mucha más seguridad en las comunicaciones. Aquí fue cuando el potencial de los dispositivos móviles comenzó a ser explotado. Esto, considerando que se podían conectar a internet e, incluso, permitían la descarga de paquetes de datos en nuestro dispositivo. La transferencia de audio y vídeo, el envío de mensajes de texto y los correos electrónicos se vuelven herramientas cotidianas. Aparece el estándar HSDPA.

En 2009 aparece la frecuencia 4G, también conocida como LTE. Que, además de recoger todos los beneficios anteriores, mejora de manera extraordinaria las tasas de transmisión de datos. Con velocidades que pueden alcanzar los 300 Mb/s. Esta ha sido la que ha dado el empujón a las plataformas web que requieren gran ancho de banda. Se potencian los servicios de contenido en streaming, la web 2.0 y, en general, todo el ecosistema de internet.

Finalmente, llegamos a la frecuencia 5G. Que es la que va incorporándose gradualmente en la mayoría de países. Su principal característica es que aumenta la tasa de transferencia de datos y reduce a la mínima expresión la latencia en las comunicaciones. Algo que abre camino a la interconexión de varios dispositivos entre sí. Mejora que no solo beneficia al ciudadano de a pie, sino también al área de empresas y servicios públicos.

Beneficios de la 0G

Si te estás preguntando qué sentido tiene usar sistemas 0G en un entorno en donde el 5G es el nuevo rey, la respuesta es sencilla. Aunque es un sistema que parece primitivo, es también lo suficientemente robusto para mantener dispositivos básicos conectados entre sí. Esto, porque actualmente hay muchos dispositivos electrónicos que no necesitan grandes tasas de transmisión de datos para funcionar. Estos aparatos pueden moverse tranquilamente en redes de baja velocidad y sin consumir grandes cantidades de energía.

En ese sentido, la clave para entender la integración de una red 0G es dar espacio a esos dispositivos que no requieren la potencia del nuevo estándar. Liberando, al mismo tiempo, la frecuencia 5G de estos dispositivos. Así, ambos sistemas, 0G y 5G, se vuelven complementarios. Usaríamos 5G para conectar dispositivos que exigen mucho ancho de banda. Mientras que con 0G podríamos gestionar los dispositivos que funcionan con los mínimos requeridos.

Otro de los beneficios del uso del estándar 0G es su bajo costo. Algo que se suma a un consumo de energía mínimo y posibilidad de conectar dispositivos ubicados a grandes distancias. Algo que, además, no requiere el uso de repetidores. 

La iniciativa Sigfox

Sigfox es un operador de red global que ha creado la red 0G para conectar dispositivos de bajo consumo. Categoría en la que entran medidores eléctricos, centrales de alarmas, relojes inteligentes y muchos otros dispositivos.

La base del servicio de la compañía es ofrecer comunicación usando una red de radio ISM, dedicadas habitualmente al ámbito industrial, científico y médico. Las frecuencias que usa son 868 MHz en Europa y 902 MHz en Estados Unidos. La señal que utiliza es de gran alcance y se denomina Banda Ultra Estrecha, también conocida como LPWAN.

Uno de los ejemplos de uso del sistema 0G es mencionado en la propia web de Sigfox. Señalando el ejemplo de España y el uso de los sensores conectados al sistema de alumbrado público. Estos sensores permiten monitorizar el consumo de energía y automatizar el mantenimiento predictivo, mejorando la calidad de la iluminación.

Sin embargo, España no es el único país en donde los sistemas basados en la red 0G funcionan. En Reino Unido este sistema se incorpora al internet de las cosas para alertar sobre fugas de agua en viviendas. En Dinamarca hay sensores instalados en botes de basura que indican cuándo están llenos o no. Lo que mejora el sistema de recolección de basura.

En todos estos casos mencionados, el sistema de conexión ha sido mediante redes de baja velocidad. Que es lo que defiende e impulsa Sigfox. Una red básica, pero altamente eficiente, dedicada a dispositivos básicos, pero que seguimos y seguiremos usando en el futuro.

Aquí la propuesta de Sigfox es bastante ambiciosa. Ve un futuro en donde el estándar 0G permitirá conectar sensores que podrán anticipar desastres como caídas de puentes o fallos estructurales en edificios. Un sistema que permitiría el control de cultivos a distancia, seguimiento de ganado y trazabilidad en el transporte de mercancías. Todo esto, por supuesto, con una red económica, sostenible y segura.

La cobertura actual de la red 0G en el mundo

La red 0G impulsada por Sigfox está presente en 70 país y ofrece cobertura a más de mil millones de personas. Esto, abarcando un área de 5,2 millones de kilómetros cuadrados. Entre los países integrados en esta red se encuentra también España y Portugal.

Con estos datos queda en evidencia cómo una herramienta tan antigua sigue siendo útil hoy en día. Convirtiéndose, no en la competencia de la red 5G, sino en el complemento necesario en un mundo conectado. Un escenario en donde la especialización de las tareas y la optimización de los recursos son la clave de un futuro sostenible.

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