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Neuralink, el proyecto de Elon Musk que promete controlar dispositivos conectados con la mente

Neuralink Inteligencia Artificial - Celside Magazine

Aunque la posibilidad de conectar la mente con máquinas suena digna de una película de ficción, en realidad no lo es. Y el mejor ejemplo de ello es Neuralink, la empresa fundada por Elon Musk. La firma está enfocada en el desarrollo de una interfaz cerebro-máquina capaz de controlar ordenadores y otros dispositivos con el pensamiento. Es decir, sin necesidad de tocar teclas ni botones.

Hace unos días, Neuralink realizó una demostración sobre su proyecto de interfaz cerebro-ordenador. La compañía publicó un vídeo en Twitter, en el que se ve a un mono jugando un videojuego de manera telepática. Es decir, utilizando su mente y sin necesidad de tocar control alguno. 

Un hito bastante importante en el ámbito de la ciencia y que abre el camino a una nueva forma de ver la relación entre el ser humano, las máquinas y la inteligencia artificial.

Sin embargo, antes de hablar de los innovadores proyectos de Neuralink, es importante revisar cuáles son los avances que hay respecto a este tipo de tecnologías.

Historia de la interfaz cerebro-ordenador

La forma más sencilla de entender la Brain Computer Interface (interfaz mente-ordenador) es imaginando un cerebro cableado y con un chip que es capaz de enviar información a un ordenador. Esto plantea algunas dificultades inherentes. Primero, conseguir materiales y una instalación en el cerebro que no produzca rechazo orgánico o problemas de salud. Segundo, lograr un sistema eficiente de comunicación que permita al ordenador leer información directamente desde nuestra mente. Lo que, por supuesto, resulta muy complejo.Tanto así que los científicos y especialistas llevan décadas tratando de desarrollar un sistema eficaz que permita conectar nuestra mente con dispositivos electrónicos.

Aplicaciones médicas

De hecho, el origen de las tecnologías BCI comenzó en 1875, cuando un científico llamado Richard Caton utilizó un galvanómetro para observar impulsos eléctricos en la superficie cerebral de algunos animales. Este fue el primer paso del humano para explorar el cerebro con ayuda de otros dispositivos. Lo que luego dio paso a la creación de la electroencefalografía en 1924, que permite registrar las diferentes ondas cerebrales.

Sin embargo, el avance de la BCI ha ido lento y a tirones. Luego de varias décadas, en 1970, la Universidad de California abrió la veda a la investigación en este ámbito, con una beca para todos los interesados. Un campo que, en ese tiempo, estaba enfocado estrictamente a aplicaciones médicas.

A partir de ese momento han ido apareciendo compañías que se han aventurado en el desarrollo de tecnología basada en la interfaz cerebro-ordenador. Por ejemplo, tenemos el caso de BrainGate, una compañía que creó un sensor que se puede implantar dentro del cerebro. Este permite supervisar la actividad cerebral de pacientes y convierte la intención del usuario en comandos para el ordenador. Las primeras pruebas de este proyecto se realizaron entre los años 2006 y 2009.

Otro ejemplo es el de la Universidad de Pittsburgh, que en el año 2016 presentó un proyecto de micro estimulación intracortical de la corteza cerebral. Algo que permitió a un joven tetrapléjico de 28 años, controlar un brazo robótico mediante una interfaz de cerebro-ordenador. El avance fue publicado en Science Translational Medicine.

Todo esto hasta llegar al proyecto de Neuralink, que es un chip que se inserta en el cerebro y que es capaz de captar las frecuencias cerebrales, para transformarlas en comandos digitales.

Qué es Neuralink y por qué se destaca

La particularidad de este proyecto es que utiliza una serie de hilos que se instalan por encima de la corteza cerebral, de una manera poco invasiva. Algo que marca la diferencia con respecto a otros proyectos mucho más agresivos.

De esta forma, el chip va unido a unos cordones muy finos y discretos que permitirán detectar las señales del cerebro de manera bastante rápida y eficiente. Con esto, las posibilidades de la interfaz cerebro-ordenador se multiplican de manera exponencial.

Tanto así que Elon Musk, el rostro detrás de este multimillonario proyecto, promete aplicar este tipo de avances en el ámbito de la medicina, pero también en el de la tecnología. Para alcanzar logros como controlar el móvil completamente con la mente. Algo que ya no parece tan alejado de la realidad, después de la presentación en donde un mono era capaz de jugar un videojuego con su mente y sin necesidad de coger los controles.

De todas formas, antes de la presentación con el mono, Neuralink ya había hecho algunas pruebas anteriores con cerdos. En esa ocasión, mostró cómo era posible captar las señales de movimiento del cerdo mediante unos implantes instalados en el animal. Consiguiendo un total de 1024 electrodos que eran capaces de registrar toda la información del animal.

El ser humano es el próximo objetivo de Neuralink

Después de las impactantes demostraciones de Neuralink, hay más noticias. La más importante, que dentro de poco comenzará a probar su tecnología en humanos. Una conclusión a la que los expertos han llegado luego de verificar que la compañía ya tiene autorización de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA). Una organización estatal, encargada de regular todo lo relacionado con la salud.

Por lo mismo, no sería extraño que la próxima presentación de Neuralink gire en torno a los avances del chip en un ser humano. Con un logro en la interfaz cerebro-ordenador nunca visto. Algo que nos acerca, inexorablemente, a aquellas visiones que hace años atrás parecían solo ficción y que hoy son una impactante realidad.

A modo de anécdota, cabe señalar que en varias ocasiones el dueño de Neuralink ha mostrado su preocupación respecto a los avances de la Inteligencia Artificial. Confirmando su miedo a que la inteligencia humana sea superada por la de las máquinas.

En esa situación, Elon Musk prevé que será necesario tener a un ser humano integrado con los ordenadores y máquinas, para equiparar así la fuerza de la IA. De ahí su enorme interés por desarrollar una interfaz cerebro-ordenador que permita al ser humano competir con las mismas herramientas, en un escenario en donde la ventaja tecnológica será la clave.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

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