La situación actual de la resolución 8K es la misma de aquellos que intentan construir las vías por donde pasará el tren, sin tener aún el tren construido. Es decir, ya existen televisores preparados para mostrar contenido en resolución 8K, pero aún no existen canales ni plataformas que transmitan contenido con esa calidad de imagen.
Esto presenta un dilema para el consumidor final que ve la oferta de televisores 8K pero sin contenido disponible y concluye que el producto no es para nada práctico.
Precios increíblemente altos y poco contenido disponible
El mayor problema de los televisores 8K es su elevado precio, producto del boom de su fabricación en un entorno en donde aún no existe contenido suficiente para aprovecharlos. Esto hace que el producto tenga poca demanda y no exista demasiada competencia con otros fabricantes como para ver precios más accesibles.
Y cuando hablamos de precios accesibles, hablamos de precios por debajo de los 10.000 euros. Porque comprarse por ese precio un televisor con resolución 8K para no poder ver contenido en 8K, realmente no tiene sentido. Por lo tanto, la única forma de ajustar los precios es que haya más variedad de contenido y por ende, mayor movimiento en este tipo de mercado.
Primero 4K y después de eso el 8K
En España y el resto del mundo, el contenido en 4K está un poco mejor distribuido, por lo mismo, el nivel de ventas de televisores preparados para esa resolución aumenta gradualmente.
De todas formas, tampoco es que el 4K haya penetrado completamente en la sociedad. En el mundo son contados los canales que ofrecen contenido en 4K (menos de 200) y en el panorama español la cosa es aún más escueta. Compañías como Orange y Vodafone ofrecen un par de canales con esta resolución y por otro lado las plataformas de streaming más famosas como Amazon Prime y Netflix, ofrecen algunos títulos, pero no todos, en resolución 4K.
Visto el panorama, lo normal es esperar a que el contenido en resolución 4K abra un poco más sus alas, antes de traer otra resolución que además de exigir dispositivos más caros, tiene poca competencia y movilidad comercial.
Y sí, fabricantes como Samsung, Sony, LG o Panasonic ya han estrenado televisores 8K. Pero aquí la última palabra la tiene el consumidor final y la infraestructura que permitirá o no el asentamiento definitivo del 8K.


